¿Cómo afectan los piercings orales a la salud bucodental?

¿Cómo afectan los piercings orales a la salud bucodental?
0 5 marzo 2018

Hay personas a las que les gustan los piercings en la lengua, el labio, el frenillo o la mejilla. Antes de ponérselos es fundamental conocer cuáles son los riesgos que conllevan. Los piercings orales afectan a la salud bucodental, pero también pueden perjudicar a la salud general del paciente.

Para su colocación se producen pequeñas heridas, que junto a la humedad y las bacterias presentes en la boca, pueden provocan infecciones. Estas condiciones también dificultan la capacidad de cicatrización de los tejidos. En el momento de poner el piercing puede haber complicaciones si el agujero daña a determinados vasos sanguíneos o nervios. Al realizar la perforación, las bacterias pueden introducirse en el torrente sanguíneo.

Los inconvenientes comienzan, por tanto, en el mismo momento de la inserción del piercing, cuando puede causarse rápidamente una infección. La inflamación y el dolor también se padecen frecuentemente nada más colocar el piercing y pueden prolongarse hasta más allá del mes.

En los casos más graves, las infecciones derivan en una bacteriemia. Al presentar sus síntomas, fiebre, escalofríos, temblores y enrojecimiento de la zona perforada, es de suma importancia acudir al médico. Por otro lado, la persona debe asegurarse que los instrumentos con los que se le va a colocar el piercing están debidamente esterilizados y limpios. Por el contrario, se pueden transmitir enfermedades como la hepatitis.

Los efectos del piercing en la salud bucodental suelen presentarse a medio y largo plazo y son numerosos. Entre las lesiones más frecuentes se encuentran los traumatismos dentales. El roce del metal con los dientes provoca desgastes en los mismos. Estas fricciones ocurren diariamente, en acciones tan cotidianas como comer, hablar o dormir. Estos choquen pueden provocar el astillado de las piezas dentales. Si los trozos rotos son grandes es probable que sea necesario realizar una endodoncia o extracción de dientes.

También es usual que estos pacientes sufran disgeusia, es decir, cambios en la percepción de los alimentos y las bebidas. Esta alteración del gusto supone que los sabores puedan llegar a ser muy desagradables. Con un piercing en la cavidad bucal, al comer es más fácil retener restos, y por tanto, se forma más placa bacteriana. Cuando ésta se acumula se forma el sarro, potenciando la halitosis y la aparición de patologías como la gingivitis. Si no se trata, ésta descenderá a periodontitis. Las encías se retraen e incluso puede haber pérdidas de piezas dentales.

Especialmente con los piercings en la lengua, ésta pierde fuerza y la mordida se modifica. En consecuencia, la posición de los dientes varía y se origina una maloclusión dental. Existen diferentes tipos, pero la inadecuada alineación de los dientes suele provocar dolores locales y aumenta las probabilidades de sufrir lesiones dentales.

Por todos estos motivos, antes de hacerse un piercing oral hay que pensarlo detenidamente. Si finalmente se dispone, hay que acudir posteriormente al dentista para una revisión. Las visitas al odontólogo han de ser regulares y deben complementarse con una buena higiene bucodental. Ante cualquier duda en Clínica Dental López Lanzas, tu dentista en Málaga, te atenderemos. ¡Visítanos!

Posted in Blog by alvarolopez

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